El poder es una parte integral de nuestras sociedades y vidas.

En «Las 48 leyes del poder», del cual hoy te ofrecemos su versión en PDF, Robert Greene destila 3.000 años de historia en 48 leyes.

Todo ello para ayudarnos a entender cómo podemos adquirir el poder con maestría y evitar ser manipulados o aplastados por otros.

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Esperamos que lo disfrutes y lo compartas con tus amigos que tengan una filosofía parecida a la tuya.

Estas son «Las 48 leyes del poder», según Robert Greene

«Las 48 leyes del poder» de Robert Greene en PDF

En caso de que prefieras seguir leyendo este Blog y no descargar ningún documento, aquí te ofrecemos todas y cada una de las enseñanzas de este escritor.

Supone una obra digna de guardar a buen recaudo:

Ley 1: Nunca eclipse al Maestro

Siempre haz que los de arriba se sientan cómodamente superiores. En tu deseo de complacerlos o impresionarlos, no vayas demasiado lejos en la exhibición de tus talentos o podrías lograr lo contrario – inspirar miedo e inseguridad.

Haz que tus maestros parezcan más brillantes de lo que son y alcanzarás las alturas del poder.

Ley 2: Nunca pongas demasiada confianza en los amigos, aprende a usar los enemigos

Desconfía de los amigos, te traicionarán más rápido, porque se despiertan fácilmente a la envidia.

También se vuelven malcriados y tiranos. Pero contrata a un antiguo enemigo y será más leal que un amigo, porque tiene más que demostrar. De hecho, tienes más que temer de los amigos que de los enemigos.

Si no tienes enemigos, encuentra una manera de hacerlos.

Ley 3: Oculta tus intenciones

Mantén a la gente fuera de balance y en la oscuridad, nunca revelando el propósito detrás de tus acciones.

Si no tienen ni idea de lo que estás haciendo, no pueden preparar una defensa. Guíalos lo suficiente por el camino equivocado, envuélvelos en suficiente humo, y para cuando se den cuenta de tus intenciones, será demasiado tarde.

Ley 4: Di siempre menos de lo necesario

Cuando tratas de impresionar a la gente con palabras, cuanto más dices, más común es que aparezcas, y menos control tienes.

Incluso si estás diciendo algo banal, parecerá original si lo haces vago, abierto y como una esfinge. La gente poderosa impresiona e intimida diciendo menos.

Cuanto más digas, más probable es que digas algo tonto.

Ley 5: Tanto depende de la reputación – Guárdala con tu vida

La reputación es la piedra angular del poder. Sólo a través de la reputación puedes intimidar y ganar; sin embargo, una vez que te resbalas, eres vulnerable, y serás atacado por todos lados.

Haz que tu reputación sea inexpugnable. Esté siempre alerta a los posibles ataques y frustrarlos antes de que ocurran.

Mientras tanto, aprende a destruir a tus enemigos abriendo agujeros en su propia reputación.

Luego hágase a un lado y deje que la opinión pública los cuelgue.

Ley 6: Atención de la Corte a toda costa

Todo se juzga por su apariencia; lo que no se ve no cuenta para nada. Nunca te dejes perder entre la multitud, entonces, o enterrado en el olvido.

Destaca. Sea conspicuo, a toda costa. Conviértase en un imán de atención apareciendo más grande, más colorido, más misterioso, que las masas sosas y tímidas.

Ley 7: Consigue que otros hagan el trabajo por ti, pero siempre toma el crédito

Usa la sabiduría, el conocimiento y el trabajo de otras personas para promover tu propia causa. Esta ayuda no sólo le ahorrará tiempo y energía, sino que le dará un aura divina de eficiencia y velocidad.

Al final tus ayudantes serán olvidados y tú serás recordado.

Nunca hagas por ti mismo lo que otros pueden hacer por ti.

Ley 8: Haz que otras personas vengan a ti – usa el cebo si es necesario

Cuando obligas a la otra persona a actuar, tú eres el que tiene el control. Siempre es mejor hacer que tu oponente venga a ti, abandonando sus propios planes en el proceso.

Atraerlo con ganancias fabulosas – luego atacar. Tú tienes las cartas.

Ley 9: Gana a través de tus acciones, nunca a través de un argumento.

Cualquier triunfo momentáneo que creas obtenido a través de un argumento es realmente una victoria pírrica: El resentimiento y la mala voluntad que despierta es más fuerte y dura más tiempo que cualquier cambio momentáneo de opinión.

Es mucho más poderoso conseguir que otros estén de acuerdo contigo a través de tus acciones, sin decir una palabra. Demuestra, no expliques.

Ley 10: Infección: Evita a los infelices y desafortunados

Puedes morir por la miseria de otra persona, los estados emocionales son tan infecciosos como las enfermedades.

Puedes sentir que estás ayudando al hombre que se está ahogando pero sólo estás precipitando tu propio desastre.

Los desafortunados a veces atraen la desgracia sobre sí mismos; también la atraerán sobre ti. Asocie con los felices y afortunados en su lugar.

Ley 11: Aprende a mantener a la gente dependiente de ti

Para mantener tu independencia debes ser siempre necesitado y querido.

Cuanto más se confíe en ti, más libertad tendrás. Haz que la gente dependa de ti para su felicidad y prosperidad y no tendrás nada que temer.

Nunca les enseñes lo suficiente para que puedan prescindir de ti.

Ley 12: Usa la honestidad selectiva y la generosidad para desarmar a tu víctima.

Un movimiento sincero y honesto cubrirá más de docenas de deshonestos. Los gestos de honestidad y generosidad bajan la guardia incluso de las personas más sospechosas. Una vez que tu honestidad selectiva abre un agujero en su armadura, puedes engañarlos y manipularlos a voluntad.

Un regalo oportuno – un caballo de Troya – servirá para el mismo propósito.

Ley 13: Cuando pidas ayuda, apela al interés propio de la gente, nunca a su misericordia o gratitud.

Si necesitas recurrir a un aliado para que te ayude, no te molestes en recordarle tu ayuda y tus buenas acciones del pasado.

Él encontrará una manera de ignorarte. En su lugar, descubra algo en su petición, o en su alianza con él, que le beneficie, y enfatice de forma desproporcionada.

Responderá con entusiasmo cuando vea que se puede ganar algo para él mismo.

Ley 14: Poseer como amigo, trabajar como espía

Conocer a tu rival es fundamental. Usa espías para reunir información valiosa que te mantenga un paso adelante.

Mejor aún: Juega tú mismo a ser un espía. En los encuentros sociales educados, aprende a sondear. Haz preguntas indirectas para que la gente revele sus debilidades e intenciones.

No hay ocasión que no sea una oportunidad para el espionaje artístico.

Ley 15: Aplastar totalmente a tu enemigo

Todos los grandes líderes desde Moisés han sabido que un enemigo temido debe ser aplastado completamente.

Si se deja una brasa encendida, no importa cuán débilmente arda, eventualmente se producirá un incendio.

Se pierde más al detenerse a mitad de camino que con la aniquilación total: El enemigo se recuperará y buscará venganza. Aplástalo, no sólo en cuerpo sino también en espíritu.

Ley 16: Usar la ausencia para aumentar el respeto y el honor

Demasiada circulación hace que el precio baje: Cuanto más se te ve y se te escucha, más común es que aparezcas.

Si ya estás establecido en un grupo, el retiro temporal del mismo hará que se hable más de ti, incluso más admirado.

Debes aprender cuándo debes retirarte. Crear valor a través de la escasez.

Ley 17: Mantener a los demás en terror suspendido: Cultivar un aire de imprevisibilidad

Los humanos son criaturas de hábitos con una insaciable necesidad de ver la familiaridad en las acciones de otras personas.

Su previsibilidad les da una sensación de control. Da la vuelta a la situación: Sé deliberadamente impredecible.

El comportamiento que parece no tener consistencia o propósito los mantendrá fuera de balance, y se desgastarán tratando de explicar tus movimientos.

Llevada al extremo, esta estrategia puede intimidar y aterrorizar.

Ley 18: No construyas fortalezas para protegerte – El aislamiento es peligroso

El mundo es peligroso y los enemigos están en todas partes – todos tienen que protegerse. Una fortaleza parece la más segura.

Pero el aislamiento te expone a más peligros de los que te protege, te aleja de información valiosa, te hace visible y un blanco fácil.

Es mejor circular entre la gente, encontrar aliados, mezclarse. La multitud te protege de tus enemigos.

Ley 19: Saber con quién estás tratando – No ofender a la persona equivocada

Hay muchos tipos diferentes de personas en el mundo, y nunca puedes asumir que todos reaccionarán a tus estrategias de la misma manera.

Engaña o supera a algunas personas y pasarán el resto de sus vidas buscando venganza.

Son lobos con piel de cordero. Elija sus víctimas y oponentes cuidadosamente, entonces – nunca ofenda o engañe a la persona equivocada.

Ley 20: No te comprometas con nadie

Es el tonto que siempre se apresura a tomar partido. No te comprometas con ningún bando o causa excepto contigo mismo.

Manteniendo tu independencia, te conviertes en el amo de los demás… …haciendo que la gente se enfrente entre sí, haciendo que te persigan.

Ley 21: Jugar al tonto para atrapar al tonto – Parece más tonto que tu marca

A nadie le gusta sentirse más estúpido que los demás. El truco, es hacer que tus víctimas se sientan inteligentes… y no sólo inteligentes, sino más inteligentes que tú.

Una vez convencidos de esto, nunca sospecharán que usted puede tener motivos ocultos.

Ley 22: Usar la táctica de la rendición: Transformar la debilidad en poder

Cuando seas más débil, nunca luches por el honor; elige la rendición en su lugar.

La rendición te da tiempo para recuperarte, tiempo para atormentar e irritar a tu conquistador, tiempo para esperar que su poder disminuya.

No le des la satisfacción de luchar y vencerte, ríndete primero. Girando el otro control lo enfureces y lo inquietas. Haz de la rendición una herramienta de poder.

Ley 23: Concentración de las fuerzas

Conserva tus fuerzas y energías manteniéndolas concentradas en su punto más fuerte. Ganas más encontrando una mina rica y extrayéndola más profundamente, que revoloteando de una mina poco profunda a otra – la intensidad vence a la extensión cada vez. Cuando busques fuentes de energía para elevarte, encuentra el patrón clave, la vaca gorda que te dará leche durante mucho tiempo.

Ley 24: Juega al cortesano perfecto

El perfecto cortesano prospera en un mundo donde todo gira en torno al poder y la destreza política.

Ha dominado el arte de la indirectidad; halaga, cede a los superiores y afirma el poder sobre los demás de manera oblicua y elegante.

Aprende y aplica las leyes de la cortesía y no habrá límite para el ascenso en la corte.

Ley 25: Recréate a ti mismo

No aceptes los papeles que la sociedad te impone. Recréate forjando una nueva identidad, una que llame la atención y nunca aburra al público.

Sé el amo de tu propia imagen en vez de dejar que otros definan si es para ti.

Incorpora dispositivos dramáticos en tus gestos y acciones públicas – tu poder será mejorado y tu personaje parecerá más grande que la vida.

Ley 26: Mantén tus manos limpias

Debes parecer un parangón de civismo y eficiencia: Tus manos nunca se ensucian por errores y actos desagradables. Mantén esa apariencia impecable usando a otros como chivos expiatorios y gatos para disfrazar tu participación.

Ley 27: Juega en el Ne de la Gente

La gente tiene un deseo abrumador de creer en algo. Conviértase en el punto focal de tal deseo ofreciéndoles una causa, una nueva fe a seguir.

Mantén tus palabras vagas pero llenas de promesas; enfatiza el entusiasmo sobre la racionalidad y el pensamiento claro.

Dale a tus nuevos discípulos rituales para que los realicen, pídeles que hagan sacrificios en tu nombre.

En ausencia de una religión organizada y de grandes causas, tu nuevo sistema de creencias te traerá un poder incalculable.

Ley 28: Entra en acción con audacia

Si no está seguro del curso de acción, no lo intente. Sus dudas y vacilaciones infectarán su ejecución.

La timidez es peligrosa: mejor entrar con audacia. Cualquier error que cometas con audacia se corrige fácilmente con más audacia.

Todos admiran al audaz; nadie honra al tímido.

Ley 29: Planificar hasta el final

El final lo es todo. Planea hasta el final, teniendo en cuenta todas las posibles consecuencias, obstáculos y giros de la fortuna que puedan revertir tu duro trabajo y dar la gloria a los demás.

Planeando hasta el final no te sentirás abrumado por las circunstancias y sabrás cuando parar.

Guíe suavemente la fortuna y ayude a determinar el futuro pensando en el futuro.

Ley 30: Haz que tus logros parezcan sin esfuerzo

Sus acciones deben parecer naturales y ejecutadas con facilidad. Todo el trabajo y la práctica que conlleva, y también todos los trucos inteligentes, deben ser ocultados.

Cuando actúe, hágalo sin esfuerzo, como si pudiera hacer mucho más.

Evita la tentación de revelar lo duro que trabajas, sólo plantea preguntas. No enseñes a nadie tus trucos o serán usados en tu contra.

Ley 31: Controla las opciones: Consigue que otros jueguen con las cartas que tú repartes

Los mejores engaños son los que parecen dar a la otra persona una opción: Sus víctimas sienten que tienen el control, pero en realidad son sus marionetas.

Dale a la gente opciones que salgan a tu favor, cualquiera que sea la que elijan.

Oblíguelos a elegir entre el menor de los dos males, ambos sirven a su propósito. Póngalos ante un dilema: son corneados dondequiera que se vuelvan.

Ley 32: Juega a las Fantasías de la Gente

La verdad se evita a menudo porque es fea y desagradable. Nunca apele a la verdad y a la realidad a menos que esté preparado para la ira que viene para el desencanto.

La vida es tan dura y angustiosa que la gente que puede fabricar romance o conjurar fantasía son como oasis en el desierto: Todos acuden a ellos.

Hay un gran poder en el aprovechamiento de las fantasías de las masas.

Ley 33: Descubrir el tornillo de mariposa de cada hombre

Todo el mundo tiene una debilidad, un hueco en el muro del castillo. Esa debilidad es usual y una inseguridad, una emoción o necesidad incontrolable; también puede ser un pequeño placer secreto.

De cualquier manera, una vez encontrada, es un tornillo de mariposa que puedes usar a tu favor.

Ley 34: Sé Real a tu manera: Actuar como un Rey para ser tratado como tal

La forma en que te comportes determinará a menudo la forma en que se te trate; a la larga, el hecho de parecer vulgar o común hará que la gente te falte el respeto.

Porque un rey se respeta a sí mismo e inspira el mismo sentimiento a los demás.

Actuando regiamente y confiando en sus poderes, te haces parecer destinado a llevar una corona.

Ley 35: Dominar el arte del tiempo

Nunca parece tener prisa. La prisa traiciona la falta de control sobre uno mismo y sobre el tiempo. Siempre parece paciente, como si supieras que todo te llegará eventualmente.

Conviértete en un detective del momento adecuado; olfatea el espíritu de los tiempos, las tendencias que te llevarán al poder.

Aprende a retroceder cuando el tiempo aún no ha madurado, y a golpear ferozmente cuando haya llegado a su fin.

Ley 36: Desprecia las cosas que no puedes tener: Ignorarlas es la mejor venganza

Al reconocer un pequeño problema le das existencia y credibilidad. Cuanto más atención prestas a un enemigo, más fuerte lo haces; y un pequeño error suele ser peor y más visible cuando intentas arreglarlo.

A veces es mejor dejar las cosas en paz.

Si hay algo que quieres pero no puedes tener, muestra desprecio por ello. Cuanto menos interés reveles, más superior pareces.

Ley 37: Crear espectáculos convincentes

Imágenes impactantes y grandes gestos simbólicos crean el aura de poder – todos responden a ellos.

Espectáculos escénicos para los que te rodean, luego llenos de imágenes llamativas y símbolos radiantes que realzan tu presencia.

Deslumbrados por las apariencias, nadie notará lo que realmente estás haciendo.

Ley 38: Piensa como quieras pero compórtate como los demás

Si haces un espectáculo de ir contra los tiempos, haciendo alarde de tus ideas poco convencionales y formas poco ortodoxas, la gente pensará que sólo quieres atención y que los desprecias.

Encontrarán una manera de castigarte por hacerlos sentir inferiores.

Es mucho más seguro mezclarse y nutrir el toque común. Comparte tu originalidad sólo con amigos tolerantes y con aquellos que seguramente apreciarán tu singularidad.

Ley 39: Remover las aguas para atrapar peces

La ira y la emoción son estratégicamente contraproducentes. Siempre debes mantener la calma y la objetividad.

Pero si puedes hacer enojar a tus enemigos mientras te mantienes calmado, obtienes una ventaja decisiva.

Ponga a sus enemigos fuera de balance: Encuentra la grieta en su vanidad a través de la cual puedas sacudirlos y tú mantienes las cuerdas.

Ley 40: Despreciar el almuerzo gratis

Lo que se ofrece gratis es peligroso, normalmente implica un truco o una obligación oculta. Lo que vale la pena vale la pena pagar.

Pagando a tu manera te mantienes alejado de la gratitud, la culpa y el engaño.

También es a menudo prudente pagar el precio completo – no hay que hacer recortes con la excelencia. Sea generoso con su dinero y manténgalo en circulación, porque la generosidad es una señal y un imán para el poder.

Ley 41: Evita pisar los zapatos de un gran hombre

Lo que sucede primero siempre parece mejor y más original que lo que viene después. Si tienes éxito con un gran hombre o tienes un padre famoso, tendrás que lograr el doble de sus logros para eclipsarlos.

No te pierdas en su sombra, o te quedes atrapado en un pasado que no es el tuyo: Establece tu propio nombre e identidad cambiando de rumbo.

Matar al padre autoritario, menospreciar su legado, y ganar poder brillando a tu manera.

Ley 42: Golpea al Pastor y las ovejas se dispersarán

Los problemas a menudo pueden ser rastreados a un solo individuo fuerte – el agitador, el subordinado arrogante, el envenenado de la buena voluntad.

Si dejas espacio a estas personas para operar, otros sucumbirán a su influencia.

No espere a que los problemas que causan se multipliquen, no intente negociar con ellos – son irredimibles. Neutralice su influencia aislándolos o desterrándolos. Golpea la fuente del problema y las ovejas se dispersarán.

Ley 43: Trabajo sobre los corazones y las mentes de los demás

La coacción crea una reacción que eventualmente trabajará en tu contra.

Debes seducir a otros para que quieran moverse en tu dirección. La persona que has seducido se convierte en tu leal peón.

Y la forma de seducir a otros es operar sobre sus psicologías y debilidades individuales.

Suavizar a los resistentes trabajando en sus emociones, jugando con lo que les gusta y lo que temen. Ignora los corazones y las mentes de los demás y crecerán hasta odiarte.

Ley 44: Desarmar y enfurecer con el efecto espejo

El espejo refleja la realidad, pero también es la herramienta perfecta para el engaño:

Cuando reflejas a tus enemigos, haciendo exactamente lo que hacen, no pueden entender tu estrategia. El Efecto Espejo se burla y humilla, haciendo que reaccionen de forma exagerada.

Al sostener un espejo en su psique, los seduces con la ilusión de que compartes sus valores; al sostener un espejo en sus acciones, les enseñas una lección. Pocos pueden resistir el poder del Efecto Espejo.

Ley 45: Predica la necesidad de cambio, pero nunca reformes demasiado de una sola vez

Todo el mundo entiende la necesidad de cambio en lo abstracto, pero en el nivel cotidiano las personas son criaturas de hábitos.

Demasiada innovación es traumática, y llevará a la revuelta. Si eres nuevo en una posición de poder, o un forastero tratando de construir una base de poder, haz una demostración de respeto a la vieja forma de hacer las cosas.

Si el cambio es necesario, hágalo sentir como una suave mejora respecto al pasado.

Ley 46: Nunca aparezcas demasiado perfecto

Aparentar ser mejor que los demás siempre es peligroso, pero lo más peligroso de todo es aparentar no tener defectos o debilidades.

La envidia crea enemigos silenciosos. Es inteligente mostrar ocasionalmente defectos, y admitir vicios inofensivos, para desviar la envidia y parecer más humano y accesible.

Sólo los dioses y los muertos pueden parecer perfectos con impunidad.

Ley 47: No pases de la marca a la que te diriges; en la victoria, aprende cuando debes detenerte

El momento de la victoria es a menudo el momento de mayor peligro.

En el calor de la victoria, la arrogancia y el exceso de confianza pueden empujarte más allá de la meta que te habías propuesto, y al ir demasiado lejos, haces más enemigos que los que derrotas.

No permitas que el éxito se te suba a la cabeza. No hay sustituto para la estrategia y la planificación cuidadosa. Fija una meta, y cuando la alcances, detente.

Ley 48: Asumir la falta de forma

Al tomar una forma, al tener un plan visible, te abres al ataque. En lugar de tomar una forma para que tu enemigo la agarre, mantente adaptable y en movimiento.

Acepta el hecho de que nada es seguro y que ninguna ley es fija.

La mejor manera de protegerse es ser tan fluido y sin forma como el agua, nunca apostar por la estabilidad o el orden duradero. Todo cambia.

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